Tú no eres para way

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I can sense it
something important
is about to happen
it’s coming up
It takes courage to enjoy it
The hardcore and the gentle
Big time sensuality
(fragmento de “Big Time Sensuality”, Debut, Björk, 1993)

Por Ernesto Corona – Fotos: Estudio a Pedal

Big Time Sensuality, parecen decir de ella y su momento. Auténtica, intelectual, sexy, compleja, cantautora, exploradora, sólida, revelación, guitarrista, profesora, inquieta, creativa, íntima. Todo esto dicen, junto. Y separado. Stripped. Cuando hablan de La Päraway, todo cabe. No es retórica vacía las más de las veces, sino descripciones que intentan encontrarse a sí mismas, cálidas y suaves. Parece describirse ella, así, sin decirlo. Palabras algodonosas. Palabras aceite. Quizás ella transpira esa necesidad, aunque no se esfuerce en hacerlo.

Podemos jugar a que es atómica, interior, complicada, experta, introspectiva, reflexiva, antojadiza, sutil, atractiva, despojada, abierta, conflictuada, resiliente. Pero nada de esto nos consta. Nos constan apenas sus canciones, y esto, para un apenas, es un gordo grandote y pesado.

I´m here naked, the cold wood in my bared skin
Feeling how sound make my blood thin
In my walls are hidden songs, songs of blue, songs of sorrow
Songs that I will not forget tomorrow
(Fragmento de “Sol”, Los Peces, Mariana Päraway, 2012)

En propia y manuscrita bio, ella cuenta: «Nací en General Alvear, un pueblito de Mendoza en donde podías dejar la puerta abierta y la bici sin cadena ni candado ni alarma ni perro con dientes filosos. Desde que tengo memoria la música ha estado en mi corazón. Estudiando guitarra en la Universidad, en Mendoza, me invitaron a tocar en una mansa banda que se llamó Prismal y luego Prismales, con los que toqué durante ocho hermosos años; entre tanto, formé parte de una banda que se llamaba Glamour y era altamente punk. El tiempo pasó mientras tocábamos todo con distorsiones heavy metal. De pronto, un día del 2008, me rompieron el corazón y me puse a hacer canciones tristes».

mariana-paraway-02Cuando yo hago mi biografía y pongo que éramos una banda altamente punk, en realidad no hacíamos punk, sino que era nuestra actitud de esa forma. No ensayábamos nunca. Nos decían  que tocábamos al otro día y nos salía todo en el momento, prácticamente tocábamos lo que nos salía como salía. Y cuando digo heavy metal no me refiero a la música en sí, sino a que yo tocaba con una distorsión zarpada de heavy metal y pulsando las cuerdas de manera muy leve. De hecho, en ese momento estábamos muy cerca de la movida sónica. En Prismal nos faltó algo de orden. La gente nos decía que la banda estaba muy buena, pero sospecho que lo decían porque éramos chicas. En julio del 2008 tocamos por última vez. Yo seguí haciendo canciones, y mis amigos me animaban a mostrar lo que estaba haciendo, pero yo no me animaba mucho aún. 

En el 2009 Mariana rompió el casco de lo interior y salió con sus canciones a mostrarse luego de algunas pequeñas píldoras en reuniones de amigos. Píldoras que se volvieron un complejo y enorme laboratorio de canciones pequeñas y gigantes a la vez. Raras, dulces, comunes y amargas. Todo eso junto.

Cuenta que su gatillo para componer fue la tristeza, el desamor, quizás. O el mucho-amor mal ubicado. Extemporáneo. Corazón roto, corazón creativo. Sucio, oscuro. Necesitado de escupir palabras, una tras otra, hiladas por la serenidad violenta de decir lo que no te cabe fácil adentro, soltar y soltar, abrir las velas.

Cantando mi dulce pena, que es como agua que cae lenta.
Despierta, no te das cuenta, no esperes a que amanezca.
Escucha solo un momento, que no te envuelva con mi lamento:
Quisiera tus ojos bellos para quedarme con ellos.
(Fragmento de “Vidala del desamor”, Los Peces, Mariana Päraway, 2012)

Alguna vez dijo: «no siento diferencia en cantar en distintos idiomas, me gusta su sonido y son todos distintos. Para mí, el significado de las palabras es totalmente secundario». Las formas son lo relevante, discurrimos. La forma de la arcilla cuando moldeás una canción, los sonidos, la armonía, las palabras como plastilina, lo redondo y lo sinuoso, el abismo de un silencio. La voz suave, la voz ronca, la voz como parte del camino. «Me salen las canciones en inglés, suena mejor, encaja mejor con la música. Luego, lo que digo es parte del cuerpo de la canción». Y pensamos que quizás no existe la canción como algo indivisible de Mariana. Ella es sus canciones.

Mendoza, La Pampa, Mendoza, Francia, Mendoza.

-Y, ¿Qué tal la sesión de fotos?
-Muy buena.
-Es mucho más modelo que…
-¿Qué…?
-Que otras con las que hicimos producciones.
-¡Ah! Pensé que iban a decir “más modelo que cantante” y ahí me pegaba un tiro.

Mariana se reconoce cantante. Más que cualquier otra cosa. Y le gusta verse ahí. Componiendo, cantando, girando con ese personaje.

mariana-paraway-01Se la nota ansiosa con su próximo viaje planeado con amigos, por Europa, empezando por Francia. Con su amiga de Air France, su plan es más viable: París, Barcelona, Madrid, Londres, Ámsterdam, Berlín y de nuevo París. Pasaje de amigo, viaje lleno de fechas, concretas y libres. En lugares con techo y en la calle, las plazas.

Nosotros no vamos a nada en particular. Vamos a conocer la movida en otros lados y con que a uno le guste el disco, o te compre cinco, se meta en las redes y lo cuente, es suficiente. No vamos a buscar euros. Es la nueva experiencia de tocar en otros lugares, sin saber que existe gente que le gusta lo que hacés.

«Yo soy maestra de música y eso es lo que me permite viajar. Si tuviera que depender solamente de la música, ni los pasajes me podría pagar. Por esto, gracias a que trabajo en otra cosa puedo moverme. De lo contrario no podría hacer nada de lo que estoy haciendo si no tuviera otro trabajo». No es paradójico, sino tan real como lo que les pasa a los escritores, los pintores, los escultores. La música es un medio de vida tanto como la transformés centralmente en eso. La música, es para Mariana, su medio de vida de cualquier manera. Está dedicada a eso, como docente, como creadora, como viajante. Cada momento de su día parece lleno de ella, y por ella se mueven sus planetas alrededor.

Contactos, conciertos, comentarios. Muchos «co» para correr frenética dentro de la música.

Para mí Facebook es «la herramienta». Todo gira alrededor de eso. Hoy, con toda la movida de internet, las cosas han cambiado mucho. Las disqueras no sacan a nadie. Ahí los músicos tuvimos que replantear qué hacer: cómo sobrevivir, cómo mostrar lo que hacemos. Yo me manejo muchísimo con Facebook, pido cosas, la gente me contacta, les respondo. Es muy zarpado todo eso.

Dicen que viajando. Dicen que viajar. Dicen que tocar viajando. Todos dicen, Mariana sale. «Mendoza no da para tocar todo el tiempo, por eso salgo mucho. Me gusta salir. Camino mucho por el país y tengo fechas a menudo en distintos lugares. Me gusta, y nos vamos conectando con otros músicos».

mariana-paraway-03«Me parece que muchos músicos flasheamos con ir a Buenos Aires y seguir allá. A mí me pasó y dije “no, no pasa todo por allá”. Yo creo que hay lugares para tocar – en cuanto a cantidad, menciona – pero tenés que regularte con la entrada, porque si no es accesible no va. Para mí lo de girar no es porque se acaban los lugares, sino porque moverte es crecer. Si te quedás en un lugar se te acaba rápido». Mariana es recurrente con su visión expansiva y viral de su obra. Es consciente de que depende absolutamente de ella y de su capacidad de prodigar, caminar, volar. Su obra es lo que crea y dónde lo lleva, cuánto lo transporta y lo siembra.

Pone de manifiesto en todo momento su apertura al concepto de compartir y crecer mediante la mano tendida en la red con sus pares y no tan pares, con la cercanía virtual que se concreta como tal cuando puede compartir algo con el otro. Quizás esa relación se vuelve más virtuosa cuando lo que compartimos es un hecho artístico.

Me parece re lindo, zarpado, que haya como una especie de piratería, que en realidad no lo es, de gente que se vaya pasando de mano en mano una obra por la red. Me parece muy humano. Pasarse material por afinidad, porque creo que al otro le va a gustar, me parece genial.

Para mí lo que más viralizó mi obra es, de lo último, lo de Damas Gratis. Que fue muy loco porque no estaba dentro de lo seleccionado para que quedara dentro del disco. Y a partir de eso me empezaron a llegar mensajes de gente de muchos lugares. Me encontré, por ejemplo, con gente de La Plata que me fue a ver y me contó que recién venían de tocar mi cover de “No eres para mí”. Y me pareció muy loco. Ese video en YouTube actualmente tiene más de 25 mil visitas, y todo esto me hizo vender muchos discos – aclara que “muchos” es dentro de su contexto – principalmente en los shows, y todavía la gente me lo pide, si bien como siempre nos pasa cuando miramos para atrás, me gustaría rehacerlo, remezclarlo, y todos los re que se me ocurren.

mariana-paraway-04Tú, no eres como yo
como yo te buscaba
como te necesitaba
por eso es que tú, no
no vas a ser para mí
por eso es que vos, caretón
no vas a ser para mí
porque yo quiero
que seas fumanchero
que te guste la joda
y tomar en Tetrabrik
pero vos estás
zarpado en caretón
no colás ni un cartón
ya no te quiero más
(Fragmento de “No eres para mí”, Damas Gratis)

Su vida, desde piba, es música. Ella cuenta que desde los seis años quería estudiar guitarra, hasta que finalmente a los dieciséis, en La Pampa, pudo hacerlo. Hoy enseña lo que sabe a pibitos que también la siguen en Facebook y le comentan su admiración. Aunque sigue eligiendo la música onthestage. «Soy profe de música, y si bien la música en general es parte de mi vida, me gustaría vivir de tocar. Me gusta mucho tocar».

Toco la guitarra, de verdad; también estoy tomando clases de piano y violín, tengo arpa, charango, mandolina, ukelele, xilofón. Las cuerdas me pueden más que otra cosa. Es más, el disco nuevo se iba a llamar Las Cuerdas, luego La Cuerda, y finalmente se va a llamar Hilario, como un muestrario de hilos, de cuerdas, entre la gente, las canciones, todo conectado. 

Ella no baila sola. Toca sola. Aunque tiene claro que desearía acompañarse por un puñado de buenos amigos de tanto en tanto. «Me gustaría volver a armar una banda. Tengo cierta nostalgia de volver a girar con una banda, amigos, equipo».

Profundizando, Mariana no es sólo tocar. Lo visual tiene en ella y desde ella un impacto enorme. Mirando sus videos se entiende perfectamente su preocupación por la belleza, la estética, el cuidado del concepto.

Le doy mucha importancia a la estética de los videos, los trabajo mucho y me han pasado cosas terribles haciéndolos. Soy muy metódica, trabajo mucho cada detalle. Como historia, vale lo del video de Damas Gratis. Estuvimos más de un mes preparándolo, hasta que el mismo día que teníamos todo listo, nos negaron el lugar. Lloraba de la impotencia. Nos fuimos a la casa del director a escuchar el disco con todo el material para el video y a pensar qué podíamos hacer. Allí salió la historia de la Condesa Sangrienta, la recordamos entre todos mientras llamábamos por teléfono a contactos. Finalmente, a las cuatro de la tarde, nos fuimos a Radio Nacional, y empezamos a filmar, nos cambiamos y empezamos a improvisar hasta las once de la noche. A las cinco de la mañana nos fuimos al museo Fader y estuvimos grabando hasta las cuatro de la tarde del día siguiente. Y salió algo maravilloso, que es lo que quedó como video.

Compone como le sale, como se siente. Como cualquiera, sí, pero en especial como ella. Con el sello de su melancolía, su mano de letras y canciones simples, a veces cíclicas, como loops, profundas. «Hay canciones que las construyo como un collage de distintas cosas que me vienen a la cabeza, otras las vomito de una sola vez, otras me llevan siete meses porque no me puedo mover de un acorde, y otras mueren ahí».

Por más que trato siempre de hacer canciones que no sean personales, no lo logro. Este disco que estoy haciendo es como muy denso, muy personal y melancólico. Me piden que haga algo más movido, alegre, pero no me sale en esta ocasión. Yo escucho discos que son un bajón como Portishead, y hasta los disfruto. La melancolía o la tristeza te hacen pensar, no necesariamente son negativas.

Y entre clases de música y viajes de música, hay tiempo para más música. «Es cierto que no me gustan Arjona ni Sabina, como tampoco la cumbia y el cuarteto. Escucho PJ Harvey, Fiona Apple, Cut Copy, King of Convenience, Feist, entre varios más. Ahora, con los viajes, he vuelto a leer».

Durante la charla también menciona a Lavanda Fulton, Rayos Láser, Un día perfecto para el pez banana, entre otras. Todas bandas dignas de bucear y ponerles el oído en bandcamp.com. Todas con un cuidado estético compositivo importante, jugadas, creando su propio espacio y con miras de quedarse. Bandas como las que en algún momento ella materializó. Aún a pesar de sus miedos. «En la época de Prismal, Glamour, las primeras bandas, tocar en vivo fue muy fuerte para mí durante mucho tiempo. Me paraba medio de costado, me costaba mucho». De ahí a la imagen fuerte de la Mariana de hoy, su postura entre despreocupada y segura, tras canciones llenas de abandono y desamor, plantean una paradoja muy fuerte. Es una mujer fuerte, sensible. «Mucha pasión», como le decía una amiga.

Mi futuro tatuaje va a ser un ancla, que va a decir «Marinera». Como marinera de la vida, que navega por ahí y le pasa lo que le pasa. Hay que vivir.

Mariana es casi un anagrama de Marinera. Mariana era. Es que parece mutar con tanta fuerza, con tanta decisión, que Mariana siempre era. Y es una nueva, a la vez y cada vez. En eso reside su permanente estado de ser alguien por descubrir. Siempre es una nueva.

Son buenas palabras las que quiero decirte
Porque nada es lo mismo con vos
Siempre puedo ser la que puedo ser
Cuando me mirás y cuando no también
(Fragmento de “Tateti/Buenas Palabras”, Los Peces, Mariana Päraway)

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