Cinelandia
El Titiritero

Como reza el clásico cuento escrito por el italiano Carlo Collodi, Geppeto siempre deseó un hijo, lo añoraba para compartir su tiempo, su cariño. Fue así que noches enteras pasó tallando cuerpos, imaginando que su sueño se cumpliría. Lo que no pensó fue que un día, como una revelación divina, aquella marioneta de madera que talló en su taller, cobraría vida en un niño inquieto y desobediente que nació de sus manos, de su mente, de su corazón. Como las películas. Dicen que cada una de ellas son “hijas” de su director, un espacio formado a imagen y semejanza.
Así podríamos describir a Juan José Campanella, el titiritero por excelencia, por el que todas las marionetas quieren ser manejadas alguna vez.

Cuando una persona común y corriente se enfrenta a este hombre de mirada risueña y bonachona, pueden suceder dos cosas: en principio que pase desapercibido, como quien no quiere la cosa, casi como un desconocido. Luego, -y en especial para los muchos cinéfilos que lo tienen en un pedestal- que surja desde nuestros adentros un sesgo de admiración. Eso es lo que nos sucedió al tenerlo frente a frente.

Juan José Campanella se muestra sencillo, desinhibido, muy natural y abierto a contestar todas y cada una de las preguntas que teníamos en mente. Dio pie a la repregunta y tornó todo como una charla de café. Vida y obra de quien trajo una nueva estatuilla de oro a la mejor vitrina de nuestro living-comedor.

Estar sentado en una butaca a la espera de una película tuya, tiene algo de especial…
No lo sé, pero si el espectador se siente así, para mí es un gran halago y es mi objetivo cumplido. Mi mayor sueño siempre fue trabajar de lo que me gustaba y lo logré. Conozco mucha gente que empezó conmigo y se quedó en el camino; yo soy perseverante.

Cine, publicidad, televisión, desde Estados Unidos a Argentina. ¿Qué sigue?
Algo que desde hace años vengo preparando y con mucho esfuerzo: cine de animación. Hace cuatro años que vengo desarrollando “Metegol”, un film que está basado en un cuento de Roberto Fontanarrosa, ese rosarino entrañable, en el que los protagonistas son jugadores de un metegol, que por diferentes infortunios de la vida, son separados por un desguazadero y su tarea y objetivo principal es volver a reunir el equipo. Hace un año que estamos en la producción y va a estar lista para fines de 2012. Es un proceso súper lento, pero maravilloso, muy minucioso. Todo lo que vamos logrando nos entusiasma cada vez más y estoy muy contento.

Ya estamos acostumbrados a ir al cine y disfrutar de tus films. Lo bueno es que también podemos verte en televisión…
Sí, y me gusta, estoy encantado. Con “El Hombre de tu Vida” pasé un año sinceramente extraordinario. Fue una miniserie con una impronta muy moderna y visual, tal como yo la quería. Usamos las mismas cámaras de cine que para “El Secreto de sus Ojos” y estuvo filmada en un HD superior al que se conoce normalmente. El tema de este look, hizo que la fotografía y la puesta de cámara demoraran más tiempo, los decorados no fueron abiertos, donde generalmente se filma el plano y el contraplano al mismo tiempo; acá tuvimos que filmar con técnicas de narración cinematográfica para poder ver bien la cara, los ojos de los actores, sus facciones. Todo lo que tiene que ver con la estética de un programa es una gran demanda de tiempo y cuidado, se trabaja siete u ocho días por capítulo, es mucho tiempo para la televisión, por eso demoramos la salida de la serie.

Pero valió la pena, la están repitiendo y con gran éxito…
Si, y es – nuevamente para mí y para todo el equipo- un gran halago. “El Hombre de tu Vida” se basaba en una agencia de solos y solas, en la cual el solo ¡era uno solo! (risas), no llamaban demasiados hombres y los que llamaban eran un desastre. Guillermo (Francella) era el tipo que salía con todas las clientas pero tenía un inconveniente: no lograba mantenerse al margen de sus problemas emocionales y se involucraba demasiado en cada capítulo. La escribí absolutamente pensando en él, de hecho tuve la idea de la serie y antes de empezar a trabajarla lo hablamos y se entusiasmó mucho con el disparador.

Quien no haya visto alguna vez, aunque sea una sola vez, las series estadounidenses “Dr. House” o “Law & Order”, ¿puede ser considerado un inexperto en materia de televisión? La respuesta no nos corresponde a nosotros, quizás no exista respuesta, cada uno es dueño y señor con su control remoto. Lo que si debemos decir es que sin dudas, son dos perlas en el mar que no tienen desperdicio. Dos perlas que Juan José Campanella ayudó a descubrir.

¿Qué diferencia existe entre trabajar en Estados Unidos y hacerlo en Argentina?
Es diferente, básicamente la diferencia está, en mi caso, en que yo elegí trabajar acá, en mi país, porque esto es mío. “El Hombre de tu Vida” es una idea mía, “Dr. House”, no lo es, ni “La ley y el Orden”. Está buenísimo viajar y conocer gente, el clima de trabajo es excelente, pero yo me limito a ir, trabajar bien y ya. Me tratan genial, es espectacular, pero nada me pertenece y eso no me convence. Acá todo es mío, todo lo creé yo, y además, el trabajo mano a mano con pares nos da orgullo a todos. El esquema espiritual, mental y psicológico que uno pone trabajando en algo nacional es muy distinto del que se pone en Estados Unidos, donde sólo voy, hago mi trabajo y vuelvo.

Para finalizar una charla amena con un director de cine de su tamaño, VLOV no podía dejar de preguntar sobre su visión –experimentada- de la escena cinematográfica de hoy. La respuesta sorprendió.

Según tu mirada, ¿en qué momento está el cine actual?
Ambivalente, o quizás mi mirada sea ambivalente. Me parece bárbaro que el cine argentino toque diferentes teclas, que haya variedad de propuestas. Yo nunca creí en la cuestión “movimientista” que alguna gente le adjudicaba a ciertas películas. Celebro la diversidad, lo que todavía no celebro y me cuesta aceptar y entender, es el hecho de que algo está pasando, porque no llegamos a comunicar como cinematografía en el público.

¿Y a qué se debe?
Creo que responde a paradigmas diferentes. Los cines de barrio se quedaron en el tiempo en cuanto a calidad de proyección para los espectadores, por eso fueron desapareciendo. También los avances en video, televisión e Internet influyeron en ese cambio radical. Hoy el cine cambió; todo es entretenimiento. En lo que va del año se estrenaron treinta y cinco películas, pero sólo tres o cuatro tuvieron poder de convocatoria realmente importante. En la actualidad, la gente busca espectáculo, tiros, sangre, lo que le da el cine “hollywoodense”.

El titiritero por el que todas las marionetas quieren ser dirigidos concluye la charla y vuelve al taller, a seguir tallando, a seguir craneando una nueva aventura.

Filmografía como Director
1979: Prioridad nacional (mediometraje).
1982: Victoria 392 (no estrenada comercialmente).
1991: The Boy Who Cried “Bitch” (El niño que gritó «puta»)
1997: Ni el tiro del final.
1999: El mismo amor, la misma lluvia.
2001: El hijo de la novia (nominada al premio Óscar de la Academia de Hollywood como mejor película extranjera).
2004: Luna de Avellaneda.
2010: El Secreto de sus Ojos (ganadora del premio Óscar de la Academia de Hollywood como mejor película extranjera).
2012: Metegol (en fase de pre-producción).